viernes, 18 de noviembre de 2011

Manifiesto Idealista Reaccionario

Hoy en día en que el descontento social ha vuelto a explotar y se manifiesta en cantidades agrupadas por el mundo, es necesario detenerse y reflexionar antes de dejarse llevar por la euforia del momento.
Por supuesto que en México, estamos indignados como en muchas partes del planeta, a decir verdad estamos hasta la madre y encabronados con el sistema político y la crisis económica que a algunas generaciones nos afecta desde el momento en que nacimos. No se puede hablar de una generalidad y este es un punto clave para empezar la resistencia, hay gente de todos los estratos sociales que se ve beneficiada en menor o mayor medida con el orden político y social actual, sin embargo, el desequilibrio y la inequidad de oportunidades, cada vez se hace más presente en la mayoría de la población mexicana.
Por otro lado, existen personas desinteresadas por manifestar públicamente su indignación; debido a su situación económica y emocional, han perdido ciertos ideales y confían en mantener su trabajo para poder brindar un mejor mañana a los suyos.
Ésta situación que nos mantiene en un constante individualismo, aunque se piense en colectivo hacia nuestras familias, permite que la apatía nos mantenga desorganizados, que tengamos mayor desinterés por la vida política de nuestro entorno y nuestro país, mientras no nos veamos afectados directamente, es preferible que se encarguen "otros" dedicando su tiempo a causas que se han dado por perdidas.
El segundo paso de la reflexión que propongo, para reconocer nuestras diferencias culturales, la intensidad de la problemática económica y social, e identificar y exponer como nos afecta en lo particular y en lo general; proponernos la recuperación de espacios urbanos para la práctica de actividades diversas que fomenten la relación mutua entre la sociedad, generando espontáneamente, un sentido de colectividad.
El tercer punto, es reconocer las transformaciones del planeta y tomar medidas que nos permitan aprovechar de manera sustentable, los recursos que nos brinda el mismo y que son necesarios para nuestra existencia.
Entonces, ¿ cómo actuar? El recurso de las marchas o manifestaciones se ha desgastado en el imaginario colectivo y en la opinión pública, puede ser viable o no, la cuestión, es dar el siguiente paso cuando sea necesario, REACCIONAR con hechos y propuestas, con actitud y comportamiento. 
Manifestarse, no es necesariamente salir a las calles con consignas, ésta es tan solo una de tantas expresiones de la manifestación. Si no creemos, o no confiamos en el recurso de la marcha, seamos productivos con la sociedad no reproduciendo las viejas estructuras de dominación que nos mantienen oprimidos. Es cierto, es difícil, pero tenemos que entender que la vida, es un proceso que se construye a diario, porque estamos en constante cambio y casi nunca nos percatamos de los mismos. 
Nos han orillado a creer que los cambios sociales, son procesos morosos en los que perderemos más de lo que ganamos, es lógico y relativo que se presenten problemáticas de todo tipo durante la construcción de proyectos sociales, caray si ocurren en la falacia democracia, por qué habría de ser diferente en otros proyectos.
Efectivamente, no es necesario el uso de la violencia como primer recurso para generar cambios, partamos del conocimiento y reconocimiento del otro, para convivir y construir alternativas para la organización social,.  Actualmente, se utiliza el recurso de mitines culturales, en los que se expone a través de música, poesía, pintura, danza, teatro o la proyección de documentales; el descontento y la problemática que vive una comunidad o una región, métodos alternativos que además de buscar crear conciencia colectiva, informar y la difusión de información a más personas, muestra las alternativas de resistencia de los grupos, generando un análisis más profundo de reflexión.
Si no disponemos del tiempo completo o no es de nuestro toral agrado el manifestarnos públicamente, insisto, hagamos lo posible por no reproducir, o reproducir en menor cantidad, las estructuras de dominación en las que vivimos, el mundo se puede interpretar de muchas maneras, lo ideal, es que todas esas formas puedan convivir sin buscar imponerse unas sobre otras.
Por la construcción diaria de alternativas político sociales, comprendiendo que se trabaja diario para que sean eficaces, asumamos nuestra responsabilidad antes de seguir repartiendo culpas.  

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El culto a la muerte en la visión de los aztecas








La muerte dentro de las culturas prehispánicas, comprende de un ritual maravilloso que explica el siguiente paso en el equilibrio cósmico al cual pertenece el ser humano. En esta cosmogonía, el hombre pertenece a la tierra, y somos producto de los dioses que se asimilan con los fenómenos naturales, sin embargo, la muerte será un ejercicio diferente y único para cada uno de nosotros.
De acuerdo a la forma en que morimos, depende el inframundo al que le corresponde ir a nuestra alma, si se muere como consecuencia de alguna enfermedad derivada con el agua, ahogado, o por la descarga de un rayo, se es digno ir a descansar al Tlalocan, resinto sagrado resguardado por el dios Tlaloc; si nuestra muerte es de otro tipo, nuestra alma tiene que recorrer el Mictlan en forma de espiral que resguarda finalmente el señor de los muertos, el gran Mictlantecuhtli y su esposa Mictecacihuatl, por eso es importante el culto a través del altar y el entierro del difunto con ciertas pertenencias, todo lo distribuido por nuestros familiares en el entierro y en el altar, servirá de peaje en el inframundo. Si se es guerrero o una mujer muere en el parto, su lugar de descanso es el Ilhuicatl Tonatiuh o camino del sol, finalmente, para las criaturas que no nacian vivas, retornaban al Chichihuacauhco, donde se encontraba el árbol amamantador.
En cuanto a nuestro cuerpo, la muerte y la vida son procesos que lo ocupan como semilla generadora de más vida en la tierra y todo lo que le rodea (la naturaleza)  y como la semilla generadora de nuevas generaciones.
Por eso algunas de las edificaciones prehispánicas, además de seguir una estructura en espiral más que piramidal, representa en cada estructura, el cimiento de una generación, creciendo en la infinidad de los tiempos.
Independientemente si existen o no el cielo o el infierno, algo indiscutible de la esencia de los pueblos prehispánicos, es la trascendencia de la vida después de muertos. Mientras en occidente se buscaba la fuente de la eterna juventud y dar el trago al elixir de la vida eterna, los aztecas que heredaron gran parte de este ritual y de estas creencias a otras culturas antecesoras, nos demostraron que el recuerdo que mantienen los vivos por los muertos, es el camino a trascendencia entre los tiempos, pues aunque en lo físico no se esté presente, la esencia de los recuerdos nos mantiene vivos.