Platico con las nubes para que no me afecte tu recuerdo, intento ser parte del aire para acariciarte si es que logro toparte en mi camino, le grito fuerte a las montañas para que te liberen de tu escondite y pueda estar de nuevo contigo.
Ha pasado tanto tiempo desde el equinoccio de nuestras vidas, que ahora no resulta tan brillante tu rostro tatuado en el firmamento, las estrellas que guiaban mi camino se han depurado en polvo como el que queda de nuestros recuerdos. El universo ya no me parece tan infinito, lo diviso como una prisión interminable en la que ya no existo como tal y que en medio de mi transformación, me ha dejado incompleto, ajeno a lo que concebía como mi verdad.
Mi sombra no corresponde con la magia de mis sueños, mi imaginación ha dejado de guiarme a nuevos paradigmas, mi reflejo en el agua es turbio y no corresponde a lo que contemplaba como mi realidad. ¿Cuándo fue que tomamos rutas diferentes? ¿Quién decidió que ya no podías aportar nada a mi ser?
Ya no sé si es la arrogancia o el orgullo quienes intentan rescatar un poco de lo que solía ser yo, constantemente me pregunto ¿en qué me transforme? Y ¿por qué lo permití?
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